Puntos Clave:
- El persistente aumento de los precios energéticos incrementa el riesgo de que la ancla de inflación de la Reserva Federal se descarrile, según una investigación de la Universidad de Michigan que muestra un aumento en las expectativas de precios a un año.
- El mercado ya prácticamente ha descartado la posibilidad de un recorte de tipos de interés este año, y los futuros sobre tasas de interés comienzan a incluir la probabilidad de un aumento para enfrentar un posible segundo impacto inflacionario.
- Powell enfatiza que después de cinco años consecutivos de superación inflacionaria, otro pulso energético podría desencadenar un cambio psicológico similar al de los años 70.
Pulso energético comprime espacio de política de la Fed, el mercado se inclina hacia una posible senda de alzas de tasas
A medida que el aumento de los precios energéticos provocado por el conflicto entre Israel e Irán entra en su segundo mes, los esfuerzos de la Reserva Federal (Fed) por mantener ancladas las expectativas de inflación están enfrentando un desafío severo. El precio del crudo Brent actualmente ronda entre 110 y 115 dólares por barril, con un alza de más del 50% en cuatro semanas, lo que ha impulsado directamente un aumento escalonado en los precios de la gasolina en Estados Unidos. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha reconocido recientemente que, debido a una desviación sostenida de la meta del 2% durante los últimos cinco años, otro gran y persistente choque energético podría mermar la confianza pública en el control de los precios.
Indicadores de expectativas muestran deriva marginal
Aunque las expectativas de inflación a largo plazo siguen alineadas con el objetivo del 2%, los cambios marginales en los datos microeconómicos han despertado la preocupación de los responsables de la política. Anna Paulson, presidenta de la Reserva Federal de Filadelfia, señaló que la solidez de las expectativas a largo plazo ha mostrado fragilidad tras múltiples choques de precios. Los datos de la encuesta de la Universidad de Michigan publicados el viernes pasado confirmaron un notable repunte en las expectativas de los hogares sobre los precios para el próximo año. Este resurgimiento en la psicología inflacionaria se ha transmitido directamente al mercado de bonos, donde los resultados débiles de la subasta del tesoro estadounidense la semana pasada revelan que los inversores están exigiendo primas de riesgo más altas, con el rendimiento del bono a 10 años superando el umbral crítico del 4.4%.
Cambio de política monetaria hacia una defensa agresiva
Impulsados por las expectativas inflacionarias derivadas de los precios del petróleo, los mercados financieros han revisado radicalmente su mapa de ruta para los recortes de tipos. El mercado de futuros sobre tasas de interés ha apartado temporalmente las expectativas de estímulo monetario este año, comenzando a valorar la posibilidad de otro aumento de tasas más adelante este año. Este cambio es visto como una medida preventiva de la Reserva Federal para evitar una repetición de la espiral precios-salarios de los años setenta. Michael Barr, gobernador de la Reserva Federal, enfatiza que, en un contexto de inflación elevada durante cinco años, los responsables de la política necesitan permanecer extremadamente vigilantes para evitar que las recientes fluctuaciones de precios se fijen como desviaciones prolongadas en las expectativas de inflación.




