El rendimiento de los bonos soberanos de Japón aumentó en todos los ámbitos el jueves, con el rendimiento del bono a dos años alcanzando su punto más alto desde mayo de 1996, marcando el fin definitivo de la era de tasas de interés bajas en Japón. En el contexto de una amenaza de una segunda crisis energética global provocada por la guerra en Irán, la vulnerabilidad de Japón como país neto importador de energía quedó expuesta. Con los precios del petróleo superando los 100 dólares, la presión inflacionaria en Japón se ha extendido del sector energético al sector de servicios, lo que ha obligado al mercado a aumentar sus expectativas sobre la velocidad del cambio de política por parte del Banco de Japón.
Reacción del mercado
Según los registros de la compañía de comercio de bonos de Japón, la última transacción del bono a dos años se realizó al 1.32%, con su impulso alcista proveniente principalmente de una fuerte cobertura del mercado por un aumento de tasas del Banco de Japón al 1.00% en abril. Aunque el rendimiento de los bonos a largo plazo como el de 30 años permanece en un nivel relativamente estable del 3.505%, la volatilidad en los bonos a corto y medio plazo refleja que los activos sensibles a la política están en el centro de una reevaluación. Los fondos de cobertura por aversión al riesgo están retirándose del mercado de bonos japoneses debido a preocupaciones sobre la reducción del diferencial de tasas y la erosión inflacionaria.
Contexto político
Las voces de línea dura dentro del Banco de Japón están ganando protagonismo. Las actas de la reunión muestran que la mayoría de los miembros consideran que el efecto de traslado de costos debido al mercado laboral ajustado ya no puede ser ignorado. En el entorno extremo actual de proliferación de conflictos en Oriente Medio y ruptura de cadenas de suministro, el tradicional control macroeconómico del Banco de Japón enfrenta desafíos severos. Los datos de swaps de tasas de interés de LSEG anuncian la llegada de un momento histórico: la tasa de referencia de Japón podría volver al terreno positivo a corto plazo, lo cual no solo cambiará el entorno crediticio de Japón, sino que también tendrá un profundo efecto dominó en las transacciones de arbitraje global.»




