
El peso rompió brevemente el rango de cambio
El 17 de septiembre, hora local, el peso argentino tocó brevemente los 1474.50 frente al dólar, superando el límite superior del rango establecido bajo el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Aunque el banco central enfatizó posteriormente que sus cálculos internos mostraban que “no se había superado”, el hecho de haber intervenido con 53 millones de dólares de reservas destaca la creciente presión del mercado de divisas. Esta fue la primera operación directa bajo el nuevo marco cambiario del gobierno de Milei, interpretada por el mercado como un inicio forzado de medidas de estabilización.
El gobierno enfrenta un dilema en política cambiaria
Según el acuerdo entre Argentina y el FMI, el rango de cambio aumentará un 1% mensual para proporcionar cierta flexibilidad. Sin embargo, la brecha entre las expectativas del mercado y los precios reales de transacción se está ampliando. Los analistas creen que depender solo de las reservas del banco central para "defender el rango" no es sostenible, especialmente debido a la limitada cantidad de reservas de Argentina, lo que hace que la situación sea más frágil.
Un estratega de la empresa suiza de gestión de activos Vontobel indica que, si el banco central insiste en mantener el marco actual, podría verse atrapado en una “guerra de atrición”, lo que no solo agotaría las reservas, sino que también debilitaría la confianza en el mercado financiero.
Las medidas de control de divisas continúan endureciéndose
Para frenar la demanda de dólares, el gobierno de Milei ha implementado recientemente medidas de control más estrictas. Los bancos comerciales están restringidos a ampliar sus posiciones en divisas a fin de mes, y las casas de bolsa tienen prohibido aumentar sus activos en dólares a través de canales de financiamiento en pesos. La esencia de estas regulaciones es evitar que los participantes del mercado aprovechen las lagunas del sistema para el arbitraje, intentando estabilizar la demanda por la moneda local.
Sin embargo, economistas en Buenos Aires señalan que, aunque el endurecimiento regulatorio puede ralentizar el ritmo de devaluación, también aumenta los costos operativos del sistema bancario y del mercado de capitales. El espacio operativo de las instituciones financieras se ve reducido, mientras que la demanda de dólares por parte de empresas e inversores no desaparece.
Preocupación en el mercado sobre la sostenibilidad de las políticas
Hay una preocupación generalizada sobre si la intervención cambiaria a corto plazo puede realmente estabilizar la situación. Un estratega de StoneX enfatiza que Argentina está en un ciclo electoral, con incertidumbre política y presiones económicas entrelazadas, lo que podría llevar a los inversores a evitar más drásticamente el peso.
Al mismo tiempo, el banco central ha obligado recientemente a los bancos a asumir más deuda del gobierno en emisiones de bonos para absorber la liquidez del mercado, lo que si bien apoya al peso hasta cierto punto, también aumenta la carga de riesgo para el sistema financiero.
Presiones políticas y económicas se acumulan
Este evento en que el peso alcanzó un máximo coincide con el impulso del gobierno de Milei para reformas de "terapia de choque". La atención se centra ampliamente en el progreso de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, que representa el 40% de la población del país, siendo un indicador importante de la aceptación pública de las políticas económicas del gobierno. Si los resultados electorales locales son desfavorables, la credibilidad política del gobierno podría debilitarse aún más.
Mirando hacia el futuro
A corto plazo, si el banco central continúa interviniendo o elige ajustar el límite superior del rango de cambio será un punto focal en el mercado. A largo plazo, si Argentina no logra mejorar su situación fiscal y estructural de la industria, basarse solamente en controles y en la línea de defensa de las reservas no será suficiente para estabilizar la moneda.
Los inversores creen que este evento resalta la difícil posición de las políticas cambiarias de Argentina: deben prevenir una devaluación rápida de la moneda que empeore la inflación, y al mismo tiempo evitar el consumo excesivo de sus ya limitadas reservas. Las directrices políticas en las próximas semanas y los resultados electorales determinarán si el peso puede permanecer dentro del rango.






