
Destino incierto para el proyecto eólico marino
Según han revelado varios medios de comunicación, el Departamento del Interior de Estados Unidos planea revocar la licencia de un proyecto eólico marino valorado en aproximadamente 6 mil millones de dólares en Maryland, aprobado durante el gobierno de Biden. El proyecto, que estaba programado para comenzar en 2025, planeaba construir hasta 114 turbinas frente a la costa de Ocean City, con el objetivo de apoyar la transición energética de Estados Unidos. Si se cancela, representaría otro golpe de la administración Trump a la industria de energía limpia.
El legado de energía limpia de Biden bajo desafío
El proyecto de Maryland, aprobado en 2024, era considerado una parte clave de la estrategia de Biden para impulsar la energía verde. Además de estimular el empleo local, se esperaba que el plan ayudara a reducir la dependencia de Estados Unidos de los combustibles fósiles. Sin embargo, Trump ha reiterado su desconfianza hacia la energía limpia, calificando los proyectos eólicos de "costosos y poco eficientes" y afirmando que afectan el empleo en las energías tradicionales. La propuesta de cancelar el proyecto se ve como un paso más hacia la reversión sistemática de políticas de energía limpia.
Sacudida en la industria y lucha legal
El contratista del proyecto, US Wind, ha respondido asegurando que el proceso de aprobación federal fue "legal y sólido". El vicepresidente de asuntos externos, Sopko, enfatizó que la empresa no se rendirá fácilmente y buscará todas las vías legales para proteger sus derechos. Se anticipa que, si la licencia se revoca formalmente, el conflicto judicial podría escalar rápidamente.
De hecho, el Departamento del Interior ya detuvo la construcción de otro parque eólico de la empresa danesa Orsted en aguas de Rhode Island, que estaba completado en un 80%. Los analistas señalan que este tipo de maniobras no solo afectan la confianza de los desarrolladores, sino que también incrementan la preocupación del mercado sobre el futuro de la energía limpia en Estados Unidos.
La postura prolongada de Trump
La hostilidad de Trump hacia la industria eólica no es nueva. Antes de su presidencia, se había opuesto públicamente a un parque eólico cerca del campo de golf de Aberdeen en Escocia, calificándolo de "detractor del paisaje". Al inicio de su mandato, suspendió todos los nuevos arrendamientos de energía eólica marina y congeló la aprobación de proyectos eólicos en aguas federales, deteniendo casi por completo la incipiente industria eólica marina de Estados Unidos.
En abril de este año, el secretario del Interior, Burgum, detuvo la inversión de 5 mil millones de dólares de la petrolera estatal noruega en el proyecto "Empire Wind" frente a la costa de Nueva York, aunque se reanudó tras un acuerdo de construcción de un gasoducto entre el gobierno federal y el estado de Nueva York. Estas acciones contradictorias han aumentado la inestabilidad en la industria.
Impacto profundo del cambio de política
La organización ambiental Natural Resources Defense Council advierte que las suspensiones y revocaciones frecuentes no solo afectan la confianza de los inversores, sino que también podrían debilitar la posición de Estados Unidos en la competencia internacional por la energía limpia. A nivel global, los proyectos de energía eólica marina en Europa y Asia están expandiéndose rápidamente, y las dudas y retrocesos de Estados Unidos podrían hacerle perder terreno en esta industria emergente estratégica.
Mientras tanto, la política energética de la administración Trump se inclina hacia los combustibles fósiles tradicionales, apoyando la expansión de la extracción de petróleo y gas. Esta orientación difiere significativamente de los esfuerzos internacionales para enfrentar el cambio climático, lo que podría afectar la influencia de Estados Unidos en la cooperación climática internacional.
Perspectivas
Con el proyecto eólico de Maryland en proceso de revocación, la industria de energía limpia enfrenta una nueva incertidumbre. Incluso si el proyecto se salva a través de vías legales, las demoras y costes adicionales son inevitables. Para las empresas de energía limpia, el riesgo político en el mercado estadounidense se ha convertido en un desafío central a enfrentar.
Esto no solo pone a prueba el destino de un proyecto, sino que es un reflejo de la dirección de las políticas energéticas de Estados Unidos: ¿seguirán impulsando la transición verde o regresarán a la dominancia de las energías tradicionales? La respuesta podría revelarse en los próximos meses.






