
Gran fluctuación en las expectativas del mercado, el momento del recorte de tasas en el centro de atención
Recientemente, los datos de empleo no agrícola de EE. UU. fueron revisados a la baja significativamente, generando una fuerte expectativa en el mercado de que la Reserva Federal reduzca las tasas antes de lo previsto. Aunque los datos de CME muestran que la probabilidad de un recorte de 25 puntos básicos en la reunión de septiembre se acerca al 95%, entre los principales bancos de inversión de Wall Street, el juicio sobre la futura política monetaria es cada vez más divergente.
Goldman Sachs, Citi y JP Morgan tienden a pensar que la Reserva Federal tomará medidas de relajación rápidas y contundentes, mientras que Bank of America, Barclays y HSBC adoptan una postura más cautelosa e incluso conservadora, con algunas instituciones creyendo que todavía es posible un aumento de tasas este año. Detrás de este juego, hay diferencias en la interpretación de los datos de empleo y también refleja diferentes juicios sobre variables externas como la intervención política y un posible repunte de la inflación.
Coexistencia de posturas agresivas y conservadoras, división severa entre bancos de inversión
En la facción que apoya una relajación agresiva, Goldman Sachs considera que el mercado laboral se está desacelerando notablemente, con la creación de nuevos puestos de trabajo mensuales cayendo por debajo de 30,000, por lo que la Reserva Federal no tiene más remedio que actuar rápidamente para enfrentar el enfriamiento económico. JP Morgan incluso predice que este año habrá un acumulado de recortes de hasta 125 puntos básicos y plantea que un "recorte de emergencia" podría implementarse antes de la reunión de septiembre.
Citi también se alinea con los defensores de la relajación, señalando que el aumento de la tasa de desempleo y el riesgo de desaceleración de la producción potencial ya son condiciones suficientes para un ajuste de la política. Su equipo estratégico juzga que una reducción de las tasas de interés al 3% se convertirá en la nueva norma, beneficiando la estabilidad del entorno financiero.
Sin embargo, en el otro extremo, Bank of America considera que el mercado es excesivamente pesimista, ignorando la resistencia del gasto del consumidor y el ajuste de la estructura de oferta y demanda laboral. El banco enfatiza que el riesgo de inflación sigue presente, especialmente en el contexto de una posible reactivación de los aranceles, lo que podría obligar a la Reserva Federal a mantener tasas altas hasta 2026.
Barclays y HSBC no descartan completamente la posibilidad de un recorte de tasas, pero son reservados respecto al ritmo. El primero ha pospuesto el momento de la reducción de tasas hasta fin de año, mientras que el segundo estima que un verdadero ciclo de relajación comenzará gradualmente en 2025.
Factores políticos y la independencia de la Reserva Federal como foco de controversia
Otro trasfondo de las divisiones en Wall Street es la frecuente emisión de señales de intervención política. El gobierno de Trump aumentó recientemente la presión sobre la Reserva Federal, especialmente tras la renuncia de Kugler, miembro de la junta de la Fed, el cual fue interpretado como una oportunidad para que el presidente nombre a miembros del consejo más "obedientes", influyendo así en la inclinación de votos dentro del FOMC.
Los analistas señalan que si estos nombramientos se aceleran, constituirán una variable para el resultado de la reunión de política monetaria de septiembre, lo que ha llevado a algunos bancos de inversión a reevaluar si la independencia de la Reserva Federal está siendo erosionada.
Cabe mencionar que Trump no solo ha pedido públicamente un recorte de tasas, sino que, inusualmente, ha acudido directamente a la sede de la Reserva Federal, destacando su gran interés en la política monetaria. Este comportamiento ha provocado la preocupación de algunos actores del mercado sobre si la influencia política podría afectar el juicio imparcial de la Reserva Federal.
La ventana de recorte de tasas se acerca, pero la dirección no está clara
Aunque las expectativas del mercado son altas, lo importante es si los próximos datos económicos seguirán apoyando una política de relajación. Si los datos de inflación y empleo de agosto se debilitan nuevamente, proporcionarán justificación para un recorte agresivo; pero si los datos se recuperan, la Reserva Federal podría caer nuevamente en un "modo de espera".
Actualmente, la facción "dovish" dentro de la Reserva Federal está ganando fuerza, pero los "halcones" no han desaparecido por completo. Bajo una presión doble, el camino futuro de la política de la Reserva Federal podría ser más complicado, e incluso necesitar ajustes repetidos en un corto período de tiempo.
Para los inversores, lo más importante actualmente podría no ser juzgar si habrá un recorte de tasas, sino cómo manejar la volatilidad que las expectativas fluctuantes pueden traer. El debate de Wall Street es un reflejo de esta incertidumbre.






