
La situación del conflicto entre Rusia y Ucrania se ha vuelto a tensar. El Ministerio de Defensa de Rusia informó la mañana del día 25 que, desde las 0 hasta las 7 de la mañana, los sistemas de defensa aérea rusos abatieron o interceptaron un total de 110 drones lanzados por Ucrania en varias regiones como Moscú y Kursk. Debido a las interferencias, varios aeropuertos de Moscú restringieron temporalmente los despegues y aterrizajes, incluyendo los aeropuertos de Domodedovo, Zhukovsky, Vnukovo y Sheremetyevo, con una breve interrupción del tráfico aéreo.
Mientras tanto, el lado ucraniano informó que en la madrugada de ese día, Rusia lanzó un ataque masivo con misiles y drones, causando importantes pérdidas humanas y materiales. El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania indicó que hasta ahora, el ataque ha causado al menos 12 muertos, varios heridos y daños en numerosos edificios civiles.
Según estadísticas preliminares, en la región de Jmelnitsky, hay 4 muertos, 5 heridos, 6 viviendas privadas completamente destruidas y más de 20 edificios dañados; en la región de Zhytomyr, 3 niños perdieron la vida y 10 personas resultaron heridas; en la ciudad de Mykolaiv, también hubo un muerto.
El ataque ocurrió al amanecer, sorprendiendo a muchos civiles. Las autoridades ucranianas condenaron el aumento continuo de los ataques rusos a instalaciones civiles y zonas residenciales, señalando que esta acción agrava aún más la seguridad y la situación humanitaria de los civiles inocentes.
Aunque Rusia destacó que interceptó un gran número de drones, los graves daños en varias regiones de Ucrania demuestran que el conflicto ha entrado en una fase de confrontación de alta intensidad, extendiéndose aún más el alcance de los enfrentamientos. La comunidad internacional sigue atenta al desarrollo de la situación y expresa su preocupación por las víctimas civiles. Se teme que la situación entre Rusia y Ucrania continúe en un estado de alta tensión a corto plazo.






