
El Banco Central de Corea emite advertencia: el alza de precios inmobiliarios y la acumulación de deudas amenazan la estabilidad financiera
El informe semestral de Estabilidad Financiera publicado el miércoles por el Banco Central de Corea muestra que el continuo aumento de los precios inmobiliarios en Seúl y sus alrededores se está convirtiendo en un factor potencial de inestabilidad para el sistema financiero. El banco central señala que, a pesar de que los fundamentos económicos son razonables, el alza de los precios inmobiliarios está impulsando un rápido aumento en la deuda de hogares y empresas, lo que incrementa el riesgo financiero sistémico.
El informe destaca que, si la tendencia al alza del mercado inmobiliario persiste, podría inducir a un aumento adicional del apalancamiento de los residentes, incrementando la presión para el pago de deudas y desafiando la estabilidad crediticia del sistema bancario. Dada la falta de solidez en el crecimiento económico, este riesgo merece especial atención.
El Banco Central de Corea enfatiza que esta tendencia ascendente de la deuda no se limita solo a los préstamos para la compra de viviendas, sino que también incluye otras formas de crédito al consumo y financiamiento empresarial, mostrando un escenario de dispersión por múltiples canales.
Vulnerabilidad financiera bajo presiones políticas y choques externos
El informe del Banco Central de Corea también menciona que, en el primer semestre de 2025, aunque Corea enfrentó el doble desafío de la agitación política interna y las fricciones comerciales externas, el sistema financiero demostró en general ser robusto. Especialmente, en el contexto del vacío de liderazgo dejado tras el juicio político al expresidente y el aumento de aranceles a los productos coreanos por parte del gobierno de Trump, el mercado experimentó un aumento en la incertidumbre.
El informe señala que durante esta etapa la volatilidad en los mercados financieros se intensificó, especialmente observándose una presión de ventas a corto plazo en el mercado de divisas y acciones. Sin embargo, gracias a un buen sistema de regulación financiera y mecanismos de amortiguación del mercado, el sistema bancario de Corea se mantuvo estable en la mayoría de los indicadores clave.
No obstante, el banco central también advierte que, con el continuo cambio en el entorno externo, especialmente debido a la indeterminación en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Corea, y la incertidumbre sobre las trayectorias de las tasas de interés globales, el mercado financiero de Corea podría estar expuesto a choques sistémicos de mayor escala.
Riesgos a medio y largo plazo: mercado inmobiliario, deuda y coordinación política
En el informe, el Banco Central de Corea hace un llamado adicional al gobierno y a las instituciones reguladoras financieras para que fortalezcan la coordinación de políticas macroprudenciales, especialmente en la gestión del crédito inmobiliario, para prevenir la acumulación de burbujas en el mercado. Además, es necesario endurecer la supervisión sobre los prestatarios de alto riesgo, para evitar que realicen financiamientos excesivos incentivados por el aumento de los precios de las viviendas.
Asimismo, el banco central sugiere que al formular políticas futuras, se debe considerar simultáneamente el cambio en la estructura de la deuda de los hogares, la concentración regional del crédito inmobiliario y los posibles conflictos entre los objetivos de la política monetaria y la estabilidad financiera. El informe indica: "En la etapa actual, la política excesivamente inclinada a apoyar el mercado inmobiliario podría ser contraproducente".
Enfoque continuo en la resiliencia financiera y variables globales
Finalmente, el Banco Central de Corea enfatiza que, aunque el sistema financiero actual sigue mostrando resiliencia, no debe ignorarse que la presión dual del sector inmobiliario y la deuda puede evolucionar hacia un riesgo de inestabilidad financiera generalizada. En el futuro, se mantendrá una vigilancia estrecha sobre el comportamiento de los activos y pasivos de hogares y empresas, ajustando el marco regulador de manera flexible de acuerdo con las tendencias macroeconómicas globales.
Se advierte a los inversores y a los responsables de políticas que deben mantenerse alerta, especialmente frente a la incertidumbre geopolítica global y la presión que podría ejercerse sobre el flujo de capitales debido a las decisiones de política del Banco Central de EE. UU., siendo esencial mantener un funcionamiento saludable del sistema financiero.






