
El 22 de abril de 2025, el mercado de oro experimentó un movimiento épico, con el precio de los futuros del oro en Nueva York aumentando el martes a un máximo histórico de 3509 dólares por onza. Este fuerte repunte también llevó a Wall Street a ajustar urgentemente sus expectativas sobre el precio del oro. JP Morgan indicó el martes que, debido a los aranceles estadounidenses y la guerra comercial entre EE. UU. y China, el riesgo de recesión económica de EE. UU. ha aumentado, y se espera que el precio del oro alcance los 3675 dólares por onza para el cuarto trimestre de 2025, superando los 4000 dólares por onza el próximo año.
Sin embargo, con el presidente estadounidense Trump mostrando una actitud más conciliadora hacia la política arancelaria el martes por la noche y revirtiendo sus comentarios sobre destituir al presidente de la Fed, Powell, es posible que el sentimiento del mercado se recupere a corto plazo, lo que podría presionar a la baja el precio del oro. A pesar de ello, los analistas creen que el mercado sigue lleno de incertidumbres, especialmente en un contexto en el que la independencia de la Fed está siendo cuestionada, por lo que las fluctuaciones implícitas del mercado del oro podrían persistir.
Trump anteriormente había criticado públicamente a Powell, amenazando con destituirlo, pero el martes tranquilizó al mercado indicando que no tiene intención de despedir a Powell. Este comentario calmó temporalmente las dudas sobre la credibilidad del dólar, aunque no eliminó por completo las preocupaciones de los inversores. Los analistas de mercado creen que aunque el precio del oro podría experimentar fluctuaciones a corto plazo debido a la incertidumbre de las políticas de Trump, la tendencia alcista del oro sigue sin cambios, ofreciendo una oportunidad potencial para los inversores.
Las fluctuaciones a corto plazo no cambian la tendencia a largo plazo
Kamakshya Trivedi, jefe global de monedas, tasas y mercados emergentes de Goldman Sachs, indicó que el dólar ha entrado en un ciclo prolongado de declive, y se espera que caiga junto con los bonos del tesoro y el mercado de valores de EE. UU., ya que los inversores extranjeros están reevaluando el riesgo y el retorno de los activos valorados en dólares. Esta tendencia surge por el aumento del riesgo de recesión económica de EE. UU., lo que ha afectado la confianza de los inversores en los activos en dólares.
Anteriormente, Goldman Sachs había anticipado que, en el escenario más extremo, el precio del oro podría alcanzar los 4500 dólares para finales de 2025. Su pronóstico base sugiere que el precio del oro se mantendrá entre 3300 y 3700 dólares al finalizar 2025.
JP Morgan señaló que otra razón importante para el aumento del precio del oro es la demanda sostenida de los inversores y bancos centrales. Este año, la demanda neta trimestral promedio ha sido de 710 toneladas, y si la demanda continúa superando las expectativas, el riesgo de aumento del oro se incrementará aún más.
El magnate estadounidense de fondos de cobertura John Paulson también destacó el papel crucial de las compras fuertes de oro de los bancos centrales a nivel mundial, señalando que estas son un factor clave en el aumento del precio del oro. Paulson afirmó que la economía mundial busca desligarse del sistema de papel moneda y que la demanda de oro como moneda de reserva seguirá creciendo, una tendencia que no cambiará.
Mientras tanto, la experta Ana Azuara de Grupo Financiero Base advirtió sobre la ofensiva comercial de Trump y las dudas sobre la Fed, considerando que estos factores continuarán impulsando estrategias de aversión al riesgo en el mercado, lo que elevará aún más los precios del oro.






