
Zona Euro atrapada en una doble crisis: el comercio exterior de Alemania y Francia bajo presión
Recientemente, la economía de la zona euro ha sido golpeada desde dentro y desde fuera. Los datos del déficit comercial de Francia y las exportaciones de Alemania muestran señales de debilidad, destacando el desafío de la desaceleración simultánea de la demanda interna y externa.
Según los datos publicados el 9 de julio por la Oficina Federal de Estadística de Alemania, las exportaciones de mayo disminuyeron un 1.4% respecto al mes anterior, superando las expectativas del mercado de una caída del 0.2%. En particular, las exportaciones hacia Estados Unidos fueron débiles, cayendo un 7.7% respecto al mes anterior, con un valor de exportación de 12.1 mil millones de euros (aproximadamente 14.17 mil millones de dólares), el más bajo desde marzo de 2022. Por regiones, las exportaciones de Alemania a los países de la UE disminuyeron un 2.2%, mientras que a países no pertenecientes a la UE bajaron un 0.3%. A pesar de que el superávit comercial de mayo aumentó a 18.4 mil millones de euros (aproximadamente 21.6 mil millones de dólares), por encima de los 15.7 mil millones de euros de abril, la tendencia a la baja de las exportaciones ha generado preocupación sobre la disminución del motor económico de la zona euro. Cyrus de la Rubia, economista jefe del Banco Comercial de Hamburgo, señaló que la recuperación del mercado externo es una condición clave para que los exportadores alemanes recuperen el impulso de crecimiento.
Simultáneamente, los datos de la cuenta comercial de Francia en mayo tampoco son alentadores. Los datos oficiales muestran que el déficit comercial de Francia en mayo se redujo ligeramente a -7.766 mil millones de euros, aunque mejor de lo esperado que -8.25 mil millones de euros, sigue siendo alto. Las importaciones fueron de 56.654 mil millones de euros y las exportaciones de 48.888 mil millones de euros, siendo ambos volúmenes ligeramente ajustados respecto al mes anterior, lo que indica debilidad tanto en la demanda interna como externa.
Negociaciones comerciales entre la UE y EE.UU. entran en fase decisiva: tensiones arancelarias surgen
Mientras la economía de la zona euro enfrenta presiones, las negociaciones comerciales entre EE. UU. y la UE están en una fase crítica. América anunció el 7 de julio que el "arancel recíproco" programado para entrar en vigor el 9 de julio se pospone hasta el 1 de agosto, otorgando una breve ventana para las negociaciones. Si no se alcanza un acuerdo, la UE podría enfrentarse a un aumento hasta el 50% en los aranceles de exportación de sus productos, además de posibles aranceles estadounidenses a sectores como la farmacia y los semiconductores.
Actualmente, las negociaciones se centran en la tasa arancelaria base del 10%, y la UE está buscando exenciones para industrias clave como aviones, equipos médicos y licores. Según fuentes informadas, las negociaciones incluyen un "mecanismo de compensación" que podría permitir a las automotrices de la UE producir en EE. UU. y exportar sin aranceles, beneficiando a las automotrices alemanas pero levantando preocupaciones sobre la deslocalización industrial en Europa. Existen claras divisiones dentro de la UE: algunos estados miembros abogan por una resolución rápida para evitar la incertidumbre, mientras que otros insisten en medidas de represalia para fortalecer su posición negociadora. La UE ya aprobó imponer aranceles adicionales a productos estadounidenses por un valor de 21 mil millones de euros y tiene preparada una lista de represalias de 95 mil millones de euros que incluye aviones Boeing, automóviles y otros productos.
Los datos muestran que el comercio total de bienes y servicios entre la UE y EE. UU. alcanzará los 1.7 billones de euros en 2024, siendo EE. UU. el mayor mercado de exportación de la UE. Trump ha criticado repetidamente el superávit comercial de bienes de la UE de 198 mil millones de euros, mientras que la UE destaca el superávit de EE. UU. en el comercio de servicios. Detrás de estos enfrentamientos hay complejos intereses económicos comerciales.
Inclinación de la política del BCE: Apoyo al relajamiento cuantitativo
Ante la presión económica, la orientación de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) está bajo escrutinio. François Villeroy de Galhau, miembro del consejo de gobierno del BCE y gobernador del banco central de Francia, recientemente expresó su apoyo al uso del relajamiento cuantitativo (QE) como herramienta preferida de política no convencional. Considera que, en un contexto de tasas de interés cercanas a cero, el relajamiento cuantitativo puede provocar un "cambio duradero", y sus efectos negativos pueden controlarse razonablemente, siendo más ventajoso que las tasas de interés negativas.
Sin embargo, existen discrepancias internas en el BCE. Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo, opina que la relación costo-beneficio del relajamiento cuantitativo "ya no es ideal" y prefiere operaciones de refinanciamiento a largo plazo. No obstante, Villeroy enfatiza que la evaluación estratégica actual ha aclarado el principio de "uso moderado" del relajamiento cuantitativo, proporcionando espacio de política para enfrentar desafíos económicos.
Actualmente, los mercados globales están centrados en las actas de la reunión de junio de política monetaria de la Reserva Federal de EE. UU. (que se publicará el 10 de julio), ya que su dirección política podría afectar aún más la trayectoria del euro y el espacio de respuesta económica de la zona euro.






