
El Bank of America ha mantenido en su último informe de investigación un juicio negativo respecto al yen, estimando que el dólar/yen probablemente se mantendrá por encima de 150 antes de 2026; su escenario base es que este tipo de cambio podría alcanzar alrededor de 160 en el primer trimestre de 2026, y advirtió que si la economía de EE. UU. sigue mostrando resistencia, la fortaleza del dólar frente al yen podría continuar.
Camino de predicción: 150 "difícil de romper", primer trimestre podría alcanzar 160
El informe sugiere un ritmo más parecido a "hay espacio para subir, limitado para bajar": Bank of America ve a 150 como un área clave de soporte, mientras que considera alrededor de 160 como una ventana de punto alto de etapa, centrada en el primer trimestre de 2026.
Línea principal de presión sobre el yen: Inversión extranjera y salida de capitales
Uno de los factores clave que Bank of America atribuye a la debilidad del yen es la inversión continua en el extranjero: las empresas y particulares japoneses prefieren invertir en activos de alto rendimiento en el extranjero, ejerciendo una presión estructural sobre el yen debido a la salida de capitales.
Esta evaluación coincide con las discusiones del mercado sobre la dificultad de que regrese el capital. Anteriormente, Reuters indicó que Japón todavía posee una gran cantidad de activos de valores en el extranjero, y debido a las bajas tasas de interés reales, la volatilidad del mercado de bonos y una política cautelosa, la motivación para el retorno del capital es insuficiente, siendo la tendencia a la inversión internacional más sostenida.
Política y mercado de bonos: Ritmo de aumento de tasas lento, inquietudes fiscales afectan el sentimiento hacia el yen
En cuanto a la política monetaria, Bank of America considera que las tasas de interés del Banco de Japón siguen siendo bajas en comparación con la inflación, y estima que es poco probable un nuevo aumento de tasas antes de abril, sugiriendo que "la política aún es rezagada".
Al mismo tiempo, la debilidad en la performance inicial de los bonos japoneses este año también es vista por Bank of America como una proyección de preocupaciones fiscales, y si la volatilidad de las tasas a largo plazo se intensifica, podría seguir afectando la valoración del yen en los próximos meses.





