Ante la rápida depreciación de la moneda, Japón y Corea del Sur envían señales de estabilización del tipo de cambio. Los responsables financieros de ambos países declararon en un comunicado conjunto que reforzarán la vigilancia del mercado de divisas y se prepararán para posibles intervenciones.
Analistas señalan que el aumento de los precios del petróleo y el retorno de fondos globales a activos en dólares están ejerciendo presión sobre las monedas de los países asiáticos importadores de energía. Si el dólar sigue fortaleciéndose, los bancos centrales de la región podrían necesitar aliviar el riesgo de volatilidad a través de la comunicación de políticas o operaciones de mercado.
El mercado actualmente está atento al umbral psicológico clave de 160 yenes y si el won puede evitar un mayor espacio de depreciación.




