
MUFG: Algunas monedas asiáticas son extremadamente sensibles al precio del petróleo
El último informe de investigación del banco MUFG señala que, en el contexto actual de inestabilidad de los precios globales de la energía, las monedas de algunos países asiáticos están enfrentando un mayor riesgo. En particular, el peso filipino, el won surcoreano y el baht tailandés están bajo una presión de devaluación más evidente a medida que continúan subiendo los precios del petróleo.
El análisis del departamento de investigación de mercados globales del banco muestra que si el precio del petróleo internacional sube 10 dólares por barril, aumentará los costos de importación de estas economías, la carga inflacionaria y el déficit por cuenta corriente.
Aumento de 10 dólares en el precio del petróleo revela tres grandes impactos en Asia
El análisis del modelo de escenarios de MUFG indica que un aumento de 10 dólares en el precio del petróleo empeorará las cuentas corrientes de varios países asiáticos, con un impacto que varía del 0.2% al 0.9% del PIB. Al mismo tiempo, la presión inflacionaria aumentará, con un aumento esperado del IPC de 0.1 a 0.8 puntos porcentuales.
En países con alta dependencia de las importaciones de petróleo, este impacto será más notable. Por ejemplo, Filipinas, Corea del Sur y Tailandia son más susceptibles a las fluctuaciones de los precios internacionales del petróleo debido a su alta dependencia de la energía externa.
Tendencia de devaluación de monedas asiáticas se hace evidente ante el fortalecimiento del dólar
El mercado cambiario ya está reflejando la preocupación de los inversores:
- El dólar sube un 0.8% frente al peso filipino, alcanzando 57.56 pesos, marcando un nuevo máximo para el período
- El dólar sube un 0.6% frente al won surcoreano, a 1,380.73 wones, indicando un aumento en la aversión al riesgo por parte de los inversores extranjeros
- El dólar sube un 0.5% frente al baht tailandés, llegando a 32.95 bahts, siendo uno de los mayores aumentos diarios desde mayo
Estos datos resaltan que el mercado prevé que el aumento de los precios del petróleo podría debilitar el soporte fundamental de las principales monedas asiáticas.
El dilema entre inflación y políticas podría desafiar a los bancos centrales asiáticos
Con el aumento de la presión inflacionaria, los bancos centrales de Asia podrían enfrentarse a un dilema. Por un lado, el aumento de los precios obligará a los bancos centrales a considerar subir las tasas de interés; por otro, el debilitamiento de las monedas y la frágil recuperación económica limitan las posibilidades de endurecimiento.
En particular, el Banco Central de Filipinas (BSP) y el Banco Central de Tailandia (BoT) han mantenido sus tasas de interés sin cambios en la primera mitad del año. Si los precios del petróleo continúan aumentando, esta actitud pasiva podría convertirse en un alza defensiva de las tasas para frenar la inflación importada.
Por su parte, el Banco de Corea ha expresado en varias ocasiones su preocupación por la relación entre los precios internacionales del petróleo y el debilitamiento de la moneda local con el efecto de enlace con la inflación, y podría reevaluar su postura política en el futuro.
Países dependientes de energía necesitan buscar mecanismos de amortiguación
Los analistas señalan que la mayoría de las economías en desarrollo de Asia, debido a su alta dependencia de la energía importada, enfrentan un riesgo continuo de inflación importada. Se recomienda que los gobiernos y bancos centrales se preparen adecuadamente, por ejemplo:
- Utilizar reservas de divisas para regular las fluctuaciones cambiarias a corto plazo
- Reducir temporalmente los impuestos a los combustibles o subsidiar la importación de energía clave
- Fortalecer las herramientas de cobertura y la construcción de reservas estratégicas de energía
MUFG enfatiza que, aunque existe la posibilidad de una baja a corto plazo en los precios del petróleo, si la tensión en el Medio Oriente persiste o si se ven interrumpidas las cadenas de suministro, los mercados de divisas asiáticos seguirán enfrentando el desafío de una mayor volatilidad en los próximos meses.






