Con el estallido del conflicto en el Medio Oriente, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, el Estrecho de Ormuz, ha sido esencialmente bloqueado. Este evento inesperado ha sumido a la cadena de suministro energético global, especialmente al mercado asiático de petróleo y combustible, en un estado de pánico. El Estrecho de Ormuz controla aproximadamente un tercio del transporte mundial de petróleo, por lo que su bloqueo ha cortado directamente las rutas de suministro de crudo, combustible refinado y materias primas petroquímicas.
Refinerías asiáticas afrontan la interrupción del suministro
Según los últimos datos de Bloomberg, casi no ha habido petróleo o combustible que haya podido transitar por el Estrecho de Ormuz desde el inicio del conflicto. Actualmente, más de 100 barcos cargados de productos petroleros limpios, como gas licuado de petróleo, gasolina, diésel ligero, gasóleo y combustible para aviones, están atrapados detrás del estrecho. Según los expertos de la industria, esta situación de bloqueo ha ejercido una enorme presión sobre la producción y exportación de los principales países refinadores de Asia.
Ante esta interrupción del suministro, varios países asiáticos han comenzado a tomar medidas para abordar la escasez de combustible. Fuentes cercanas informan que las refinerías japonesas han empezado a cancelar las exportaciones de diésel, combustible para aviones y gasolina programadas para marzo. El gobierno tailandés también ha declarado que suspenderá las exportaciones de combustible para asegurar la estabilidad del suministro energético nacional. Mientras tanto, debido a la dificultad en el suministro de materias primas, algunas refinerías en China y Japón están considerando reducir la producción.
Impacto en la industria petroquímica: agravan las interrupciones en la cadena de suministro
La industria petroquímica también ha sufrido un grave impacto. Esta semana, el gigante petroquímico indonesio PT Chandra Asri Pacific anunció que ha activado formalmente la cláusula de fuerza mayor debido a las interrupciones en el transporte de materias primas causadas por el conflicto en el Medio Oriente. Los expertos predicen que situaciones similares pueden repetirse en otras regiones, especialmente en Corea del Sur, debido a su alta dependencia de las importaciones de diésel ligero del Golfo Pérsico.
Dilema en la producción: escasez de espacio de almacenamiento y recursos de petroleros
Los efectos de la interrupción del suministro no sólo han afectado la producción de combustibles terminados, sino que también han impactado la liquidez del mercado petrolero global. Con el rápido agotamiento de los recursos de petroleros en el Golfo Pérsico y el espacio de almacenamiento limitado, los productores enfrentan el riesgo de detener la producción. Actualmente, Irak ha comenzado a reducir la producción en su mayor campo petrolífero, y los principales puntos de almacenamiento de Arabia Saudita se han llenado rápidamente debido a la imposibilidad de exportar.
Reservas estratégicas de petróleo: la salvaguardia y las preocupaciones de los países asiáticos
Aunque países como Japón y Corea del Sur disponen de reservas estratégicas de petróleo, debido a preocupaciones sobre la seguridad del suministro, es poco probable que estos países vendan estas reservas a gran escala, lo que deja a toda Asia con casi cero en reservas de productos combustibles. Más grave aún es la escasez en los inventarios de combustible en la India, donde las familias podrían enfrentar una severa escasez de gas licuado de petróleo (GLP) en las próximas semanas.
Países altamente dependientes de las importaciones enfrentan una escasez severa
Para algunos países altamente dependientes de las importaciones de energía, como Indonesia, Australia y Myanmar, esta crisis energética podría provocar una grave escasez de combustible o forzar a estos países a pagar costos de transporte extremadamente altos. Esto aumentará aún más los precios, ejerciendo presión inflacionaria y afectando la vida de las personas.




