A medida que la guerra en Irán entra en su cuarta semana, el mundo financiero global está reevaluando la dirección de las tasas de interés de referencia del dólar. Un informe de una encuesta de economistas publicado por Reuters el jueves reveló un panorama complejo: a pesar de que los precios del petróleo han aumentado un 40% y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a dos años se han disparado, los economistas no han perdido por completo la esperanza de un recorte de tasas. La encuesta muestra que septiembre se considera la ventana de cambio de política más probable, siempre que los efectos colaterales de la crisis energética se mantengan bajo control.
Desafíos macroeconómicos
La tasa de inflación actual ya supera en aproximadamente un punto porcentual el objetivo del 2% de la Reserva Federal. Los expertos encuestados creen que aunque el impacto energético es feroz, su duración podría ser más corta que la crisis estructural de la década de 1970. Sin embargo, este optimismo se enfrenta a desafíos reales, especialmente la nominación de Trump a Waller que ha generado especulación sobre la independencia de la Reserva Federal y su futura estrategia de comunicación. Jan Groen opina que la preocupación inflacionaria de origen geopolítico es el mayor obstáculo para alcanzar un consenso sobre el recorte de tasas.
Impacto en la inversión
Para los inversores globales, la expectativa de que la Reserva Federal "se mantenga sin cambios" hasta septiembre implica la necesidad de reajustar las asignaciones de activos. Actualmente, más de dos tercios de los encuestados creen que no habrá un recorte de tasas antes de septiembre, lo que refuerza la atracción del dólar como un activo refugio. La divergencia en las predicciones sobre los niveles de tasas a finales de 2026 también refleja la incertidumbre de los expertos sobre la velocidad de recuperación económica postconflicto. Si la tasa de crecimiento del PCE de los tres trimestres desde abril se mantiene en torno al 3% como se prevé, el único recorte de tasas de la Reserva Federal este año también enfrentará una gran resistencia política y basada en datos.




