Los grandes bancos estadounidenses están transformando la reforma regulatoria de "expectativa política" a "presupuesto de capital". Según un informe de Reuters del 14 de abril, con las agencias reguladoras de EE. UU. reescribiendo las reglas finales de Basilea III y ajustando el marco de recargos de bancos sistémicamente importantes a nivel global, varios grandes bancos ya han comenzado a evaluar la dirección de miles de millones de dólares de capital liberado para el futuro. Una semana antes, Reuters citó un análisis de Morgan Stanley que sugirió que el capital excesivo que poseerán 36 bancos tras la implementación de las nuevas reglas podría aumentar a 320 mil millones de dólares, un 20% más que los aproximadamente 266 mil millones de dólares actuales.
Cálculo de los bancos
JPMorgan fue el primero en proporcionar una perspectiva más clara por parte de la gerencia. El CEO Jamie Dimon expresó en una carta a los accionistas del 6 de abril que, tras hacer varias suposiciones sobre la reforma regulatoria, JPMorgan tiene aproximadamente 40 mil millones de dólares en capital excedente, el cual actualmente solo obtiene un retorno del 4% después de impuestos. En el futuro, esperan asignarlo gradualmente a negocios de mayor retorno conforme se implementen las reglas. Sin embargo, destacó que, aunque la nueva propuesta mejora respecto a la versión de 2023, algunos aspectos del diseño "siguen siendo irrazonables", especialmente el mecanismo de recargo GSIB, que aún tiene deficiencias.
Contexto de la política
Desde la perspectiva regulatoria, este ajuste no implica una relajación sistemática de las restricciones de capital, sino que intenta recalibrar la sensibilidad al riesgo, la consistencia regulatoria y la función de intermediación bancaria. La Reserva Federal, la FDIC y la Oficina del Contralor de la Moneda publicaron conjuntamente una propuesta de consulta el 19 de marzo, declarando que las tres propuestas "simplificarán los requisitos de capital y mejorarán la correspondencia del capital regulador con el riesgo", al tiempo que mantienen la seguridad y solidez del sistema bancario. Según un memorándum de la junta de la Reserva Federal, el requisito de capital primario de acciones ordinarias para bancos de Clase I y II bajo el esquema de Basilea III aumentará un 1.4%, pero disminuirá un 3.8% tras el ajuste del recargo GSIB. Si se considera además el cambio propuesto en las pruebas de estrés, el impacto acumulado reducirá los requisitos de capital en un 4.8%.
Pruebas de estrés
Las discusiones entre los bancos y los reguladores ya han entrado en una fase más técnica. Reuters informa que personal de la Reserva Federal se reunió recientemente con representantes de Morgan Stanley para discutir las reglas propuestas sobre la transparencia de las pruebas de estrés anuales y la rendición de cuentas pública, así como la organización de comentarios sobre los escenarios y modelos de las pruebas de estrés de 2026. Morgan Stanley expresó sus opiniones sobre el marco de pruebas de estrés propuesto, incluyendo el modelo de ingresos netos anticipados previsto para 2026. El documento de métodos de prueba de estrés de 2026 publicado por la Reserva Federal en febrero indica que, durante la revisión de la retroalimentación pública, la prueba de 2026 seguirá utilizando en general el marco de modelos de 2025, con solo actualizaciones limitadas a modelos individuales, lo que significa que, aunque la incertidumbre sobre las restricciones de capital para los bancos ha disminuido, no ha desaparecido por completo.




