
El Ministerio de Finanzas de Corea del Sur anunció el miércoles que planea una reforma integral de las normas del impuesto sobre sucesiones, con el objetivo de hacer que el sistema fiscal sea más justo y fomentar la transferencia de riqueza a la generación más joven. Esta reforma es el primer paso para abordar el problema de la carga fiscal de sucesiones que ha existido durante mucho tiempo. Aunque esta revisión no busca reducir la actual tasa del impuesto sobre sucesiones (actualmente una de las más altas del mundo), el objetivo central de la reforma es cambiar del sistema actual de impuesto sobre el patrimonio a un sistema de impuesto de sucesión basado en el beneficiario.
Según la nueva propuesta, los impuestos se impondrán en función del monto de la riqueza heredada por cada beneficiario, en lugar de calcularse sobre la riqueza total del donante, lo cual ayudará a distribuir la responsabilidad entre los beneficiarios y ofrecerá a cada uno una deducción fiscal individual. Se espera que esta reforma haga que el proceso de herencia sea más justo y evite la concentración de riqueza en manos de unos pocos.
Corea del Sur es uno de los cuatro países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que cobran impuesto sobre sucesiones, siendo los otros tres Estados Unidos, Reino Unido y Dinamarca. A diferencia de estos países, la mayoría de los miembros de la OCDE utilizan un sistema de impuesto de sucesión. En un informe publicado en 2021, la OCDE recomendó que un sistema de impuesto de sucesión basado en el beneficiario podría ser más equitativo que el impuesto sobre sucesiones, ya que fomenta la división de la riqueza y reduce la concentración de esta.






