
Durante la sesión asiática del miércoles, los precios internacionales del petróleo subieron por segundo día consecutivo, impulsados principalmente por la inminente reanudación de las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos y la posible restricción en el suministro de petróleo estadounidense. Anteriormente, los precios del petróleo habían caído a su nivel más bajo en cuatro años, y el mercado mostró signos de compra por oportunidad, lo que también ayudó al repunte a corto plazo.
Hasta la 1:13 de la madrugada del miércoles, hora de Pekín, los futuros del crudo Brent para entrega en junio subieron un 0.7%, cotizando a 62.58 dólares por barril; los futuros del crudo WTI de Estados Unidos subieron un 0.8%, alcanzando los 59.14 dólares por barril. Esta tendencia alcista extendió el rebote del martes, cuando el mercado absorbió algunas compras en niveles de precios extremadamente bajos.
El avance en la situación comercial entre China y Estados Unidos se ha convertido en un catalizador para la subida de los precios del petróleo. El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Besant, y el representante comercial Jamison Greer se reunirán cara a cara con altos funcionarios chinos en Suiza esta semana. Las agencias oficiales de ambos países confirmaron este viaje en un comunicado emitido el martes por la noche, marcando el primer signo claro de reconciliación en las relaciones comerciales entre China y Estados Unidos desde abril, lo que también trae un rayo de esperanza al mercado global.
Aunque el presidente de Estados Unidos, Trump, enfatizó ese día que "no tiene prisa por firmar ningún acuerdo comercial", el inicio de las negociaciones en sí mismo ayuda a aliviar la atmósfera de tensión que había estado preocupando al mercado. El conflicto comercial entre China y Estados Unidos había sido ampliamente considerado como uno de los principales factores que limitaban la demanda de petróleo, y los comerciantes temían que la ralentización del crecimiento económico mundial afectara el consumo de energía.
Mientras tanto, las noticias sobre el suministro interno de Estados Unidos también proporcionaron soporte al alza de los precios del petróleo. Varias de las principales compañías productoras de petróleo de esquisto publicaron perspectivas pesimistas, insinuando que el crecimiento de la producción de petróleo estadounidense podría haber alcanzado su punto máximo. La empresa líder en la cuenca pérmica, Diamondback Energy (NASDAQ: FANG), declaró el lunes que la producción diaria de petróleo de Estados Unidos podría haber alcanzado su cúspide, y se espera que disminuya en los próximos meses. Otro productor importante, Coterra Energy (NYSE: CTRA), emitió señales similares, indicando que reducirán el número de plataformas activas.
Las declaraciones de estas empresas han estimulado las apuestas del mercado sobre una restricción a largo plazo del suministro estadounidense, neutralizando parcialmente la presión bajista del reciente anuncio de aumento de producción de la OPEP+. Además, datos preliminares de la industria mostraron una disminución significativa en las existencias de crudo de Estados Unidos, lo que apoyó aún más el sentimiento alcista del mercado. Se espera que los datos oficiales de inventario se publiquen más tarde ese día, y los inversores estarán atentos para ver si esta tendencia continúa.
A pesar de que los precios del petróleo han mostrado un repunte, la incertidumbre en las perspectivas de demanda global aún limita el margen de subida. Una serie de datos económicos débiles publicados recientemente por Estados Unidos y China recuerdan a los inversores que no deben ignorar el riesgo de ralentización del crecimiento global. Además, el mercado está a la espera de la inminente decisión sobre la tasa de interés de la Reserva Federal, cuya postura política podría influir indirectamente en la trayectoria de los precios del petróleo.
En resumen, la reanudación de las negociaciones entre China y Estados Unidos y las restricciones en la producción estadounidense están inyectando nuevo dinamismo al mercado internacional del petróleo, pero la dirección a mediano y largo plazo sigue altamente dependiente de la evolución de los frentes macroeconómicos y las políticas.






