Tras el estallido de la guerra en Irán, la lógica de considerar el oro como un refugio seguro de activos ha sufrido un cambio fundamental. Los mercados financieros han observado que, ante una auténtica presión, el oro no ha sido el refugio al que los inversores han acudido, sino que, debido a su capacidad excepcional de ser convertido en efectivo, se ha transformado en una fuente de liquidez para las instituciones. Desde el inicio del conflicto, el precio del oro ha caído un 15%, rompiendo con la percepción tradicional de que a mayor riesgo, mayor alza en el precio del oro. Los analistas creen que el mercado actual está repitiendo un guion histórico de presión de liquidez, donde el oro actúa más como una herramienta de mitigación de riesgo que como un objetivo de refugio.
Contexto de políticas
Los bancos centrales globales, siendo los participantes más importantes del mercado del oro, están flexibilizando su lógica de asignación de activos debido a necesidades reales. Las sanciones occidentales y el congelamiento de reservas de divisas impulsaron una ola de acumulación de oro que duró tres años, pero la actual crisis energética obliga a los países a ver las reservas de oro como un depósito para afrontar dificultades de pago reales. Según datos del WGC, aunque las tenencias de oro de los bancos centrales representan una quinta parte del total mundial, la velocidad de compra se ha ralentizado significativamente en enero. Este cambio refleja la transformación en las responsabilidades de los gobernadores de bancos centrales respecto a la gestión de la riqueza nacional: asegurar la seguridad de las reservas mientras se satisfacen las elevadas necesidades de gasto fiscal en un entorno de guerra.
Reacción del mercado
El mercado está adoptando una expectativa más racional sobre la futura evolución del oro. Las señales recientes de Polonia y Turquía indican que la atracción del oro como colateral o activo para venta directa está aumentando. Esto sugiere que la curva de oferta y demanda del oro se volverá más compleja. El comportamiento futuro del precio del oro dependerá de la pugna entre la prima de riesgo geopolítico y las necesidades de liquidez de los bancos centrales. En un contexto donde la demanda física no puede compensar la presión de venta institucional, el oro entrará en una nueva fase de amplias oscilaciones.




