
Advertencia inusual del Ministro de Hacienda
El Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó en una entrevista el domingo que si la Corte Suprema finalmente declarara ilegal el plan arancelario del presidente Trump, el Tesoro estadounidense podría verse obligado a devolver casi la mitad de los ingresos ya recaudados por aranceles. Dijo claramente que esto supondría un "golpe catastrófico" para el Tesoro.
Aunque Bessent aún enfatiza que tiene "confianza" en que la Corte Suprema apoyará la política de Trump, reconoce que si el resultado es adverso, el gobierno no tendrá otra opción que acatar el fallo judicial.
La disputa legal entra en una fase crítica
El caso se origina en una decisión del mes pasado de un tribunal de apelaciones. El Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal de Estados Unidos dictaminó que la implementación de aranceles "recíprocos" sobre la mayoría de los productos importados a nivel mundial, basada en una declaración del "Día de la Liberación", supera la autoridad legal del presidente.
Trump ha solicitado formalmente a la Corte Suprema que acelere el proceso, con la posibilidad de audiencias a principios de noviembre y una rápida decisión sobre la legalidad de los aranceles en cuestión. Usualmente, la Corte Suprema lleva más tiempo en emitir un fallo, pero la Casa Blanca espera acortar este proceso.
Según cálculos de la Fundación Fiscal, los aranceles de Trump inicialmente cubrían cerca del 70% de los productos importados en Estados Unidos, y si el fallo es desfavorable, esa cobertura podría reducirse drásticamente al 16%.
Potenciales consecuencias fiscales
La preocupación del Tesoro radica en que, si la política arancelaria es revocada, se necesitaría reembolsar las cuantiosas tarifas ya pagadas a empresas e importadores. Esto implicaría que el gobierno estadounidense podría enfrentarse a desembolsos de reembolsos por miles de millones de dólares, ampliando aún más el déficit fiscal.
Bessent había estimado anteriormente que si la Corte Suprema no decidiera hasta el verano de 2026, los ingresos acumulados por aranceles podrían alcanzar entre 750 mil millones y un billón de dólares. Un reembolso de tal magnitud no solo desestabilizaría el equilibrio fiscal, sino que también podría provocar una reacción en cadena en los mercados financieros.
El gobierno planea un "Plan B"
Ante el riesgo, el equipo económico de la Casa Blanca ya está explorando alternativas. Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, reveló que si la Corte Suprema declara ilegales los aranceles, el gobierno podría aplicar nuevamente ciertas medidas amparándose en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.
Según dicha ley, el presidente puede imponer aranceles si determina que un tipo de importación amenaza la seguridad nacional. En agosto, el gobierno de Trump ya había ampliado el alcance de los aranceles sobre el acero y el aluminio y amenazado con elevados aranceles a los semiconductores y productos farmacéuticos.
Esto significa que, incluso si se pierde la base legal para los aranceles "recíprocos", la Casa Blanca podría mantener barreras arancelarias bajo la justificación de "seguridad nacional".
Doble impacto para empresas y mercados
Si el riesgo de reembolsos se convierte en realidad, las empresas importadoras y multinacionales en Estados Unidos podrían recibir inesperadamente un flujo de caja que aliviaría la presión operativa a corto plazo. Sin embargo, la incertidumbre política podría hacer que las empresas sean más cautelosas, posponiendo planes de inversión y expansión.
En el ámbito del mercado, los inversores están siguiendo de cerca las acciones de la Corte Suprema. Los analistas señalan que si el fallo arancelario se revierte, el dólar y los bonos del tesoro estadounidense podrían enfrentarse a presiones, mientras que la volatilidad de los precios de importación y exportación de los bienes afectados aumentaría.
Las relaciones comerciales internacionales se tambalean otra vez
La política arancelaria de Trump no solo ha impactado la economía interna de Estados Unidos, sino que también ha desatado controversias en el ámbito internacional. La Unión Europea y las principales economías asiáticas criticaron varias veces que el enfoque estadounidense socava el orden comercial multilateral.
Si Estados Unidos se ve obligado a cambiar de política debido a fallos judiciales, es posible que las relaciones comerciales internacionales experimenten una reparación temporal, aunque también podría llevar a buscar medidas alternativas más agresivas, aumentando así la incertidumbre en el comercio global.
Esperando la decisión de la Corte Suprema
Por ahora, todas las miradas están puestas en la Corte Suprema. El resultado del fallo no solo decidirá el futuro de la política arancelaria de Trump, sino que también será una prueba crucial para la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos.
La advertencia de Bessent indica que el gobierno se está preparando para el peor de los escenarios, y tanto el mercado como las empresas deben planificar con anticipación en un contexto de incertidumbre. El resultado final se descubrirá gradualmente en los próximos meses.






