
En el primer trimestre de este año, el mercado del oro tuvo un desempeño sólido, con el precio de los futuros del oro de Nueva York aumentando un 19.63% en tres meses, rompiendo repetidamente récords históricos y captando la atención de inversores globales. Los inversores de Wall Street también han elevado significativamente sus expectativas sobre el futuro del oro, con las previsiones más optimistas sugiriendo que el precio del oro podría superar los 3500 dólares por onza en el tercer trimestre, estableciendo un nuevo máximo histórico.
Sin embargo, algunos expertos consideran que es poco probable que el precio del oro supere los 3500 dólares a corto plazo, manteniendo su objetivo en 3200 dólares. A pesar de ello, el precio del oro ha alcanzado los 3170 dólares esta semana, situándose a un paso de este objetivo, lo que ha aumentado aún más el interés del mercado por el oro.
Actualmente, los factores que impulsan el alza en el precio del oro incluyen la reversión en los flujos de capital hacia los ETFs de oro y la continua compra de oro por parte de los bancos centrales. Además, la demanda del mercado minorista por productos de oro también se ha mantenido fuerte, impulsando conjuntamente el mercado del oro. La demanda de oro sigue siendo elevada, especialmente en el contexto de creciente incertidumbre, ya que el oro es visto como una herramienta importante para cubrir riesgos.
En el primer trimestre, los flujos hacia los ETFs de oro aumentaron significativamente, con estimaciones de UBS sugiriendo una entrada de entre 130 y 150 toneladas, en contraste con una salida de 114 toneladas durante el mismo período de 2024. Según datos de Standard Chartered, los inversores han inyectado más de 19,200 millones de dólares en los ETFs de oro en el primer trimestre, alcanzando el mayor flujo de capital desde el inicio de la pandemia.
El análisis señala que la recuperación de los ETFs de oro refleja el interés continuo del mercado en el oro, especialmente impulsado por la incertidumbre económica y comercial global, las posibles condiciones de estanflación, los riesgos de recesión y las tensiones geopolíticas, lo que ha reforzado el reconocimiento del oro como activo refugio.
Aunque el precio del oro ya ha aumentado considerablemente, algunos inversores consideran que incrementar sus tenencias de oro en este momento se ha vuelto más desafiante. No obstante, a largo plazo, el oro sigue considerándose una parte importante de la asignación de activos, y se aconseja a los inversores que en una cartera de inversiones equilibrada destinen una proporción de sus fondos al oro para lograr una diversificación óptima.
En general, el aumento del precio del oro no solo es el resultado de compras por pánico, sino también una aceptación y ajuste del ánimo de los inversores frente a una incertidumbre prolongada. Aunque el precio del oro podría enfrentar correcciones a corto plazo, a largo plazo sigue siendo un activo importante para enfrentar riesgos extremos en el mercado.






