Un software de código abierto llamado OpenClaw, un agente de IA autónomo, ha ganado rápidamente popularidad en China, desde empresas tecnológicas hasta consumidores normales están ansiosos por probarlo. Esta tendencia, que los usuarios llaman "criar langosta", está llevando a Pekín a una posición más prominente en la tensión política entre la aplicación de la inteligencia artificial y el mantenimiento de la seguridad de los datos.
Bloomberg y Reuters citan a personas familiarizadas con el asunto que afirman que el gobierno central chino ha advertido esta semana a empresas estatales e instituciones gubernamentales que eviten instalar OpenClaw en equipos de oficina, debido a sus amplias capacidades de acceso al sistema y ejecución automática, lo que podría conllevar riesgos de filtraciones de datos, errores de operación y ataques externos.
OpenClaw fue lanzado por el desarrollador austriaco Peter Steinberger y es una herramienta de agente de IA que puede completar tareas automáticamente con menos intervención humana. Puede realizar tareas como la organización de correos electrónicos, la gestión de agendas, el procesamiento de hojas de cálculo y la operación entre aplicaciones, lo que es una de las razones clave por las que se ha vuelto popular rápidamente en China.
Hasta ahora, China no ha introducido regulaciones escritas específicas para este tipo de agentes de IA, pero la regulación y el establecimiento de estándares se están acelerando. El Instituto Chino de Investigación de Información y Comunicaciones ha indicado que comenzará a avanzar en las pruebas de confiabilidad y la construcción de sistemas de estándares relacionados a partir de finales de marzo, lo que significa que el período de "difusión primero, regulación después" se está reduciendo.




