Las bolsas europeas cayeron el jueves, mientras los inversores reevaluaban el riesgo de que la guerra en Oriente Medio pudiera prolongarse, y la presión inflacionaria provocada por el aumento de los precios del petróleo volvió a frenar su apetito por el riesgo. El índice paneuropeo STOXX 600 cayó alrededor del 0,4% durante la sesión, siendo las acciones bancarias las más afectadas, ya que el mercado comenzó a ajustar a la baja las expectativas de recortes de tasas en Europa y Estados Unidos este año.
La causa directa del debilitamiento del ánimo del mercado fue el incendio de un tanquero en aguas de Irak y el renovado aumento del riesgo en el estrecho de Ormuz. Según informes de Reuters, el crudo Brent superó momentáneamente los 100 dólares por barril, ejerciendo una mayor presión sobre el mercado europeo, altamente dependiente de las importaciones energéticas.
Los analistas de renta fija y divisas de Mizuho señalaron que su evaluación principal sigue siendo un aumento en los precios del petróleo y la inflación, y recomendaron mantener posiciones largas en dólares y apostar por un ascenso en los rendimientos de los bonos británicos, europeos y estadounidenses. No obstante, enumeraron cinco desarrollos potenciales que podrían revertir esta lógica de trading: la capacidad de ataque de Irán se reduce significativamente, Trump anuncia el fin de las operaciones, Estados Unidos acepta un nuevo gobierno iraní y gira hacia la diplomacia, fuerzas militares externas reabren el estrecho de Ormuz, y el impulso del mercado se agota una vez que el precio del petróleo supera los 150 dólares.
En el mercado, el sector bancario europeo cayó un 2,2%, mostrando un rendimiento inferior al del mercado general, reflejando un enfoque más cauteloso de los inversores respecto a la sostenibilidad de las ganancias y la calidad de los activos en un entorno de alta volatilidad. Actualmente, el mercado transa no solo la guerra en sí, sino cómo el impacto del petróleo reconfigurará las trayectorias de la inflación y las tasas de interés.




