La industria automotriz global está experimentando una costosa corrección estratégica. En los últimos años, las empresas automotrices tradicionales han intensificado colectivamente sus inversiones en vehículos eléctricos debido a los incentivos políticos, las preferencias del mercado de capitales y la presión por la transformación de la industria. Sin embargo, cuando la demanda en Estados Unidos se enfría, la competencia en China se intensifica y el mercado europeo se estratifica más, estas inversiones agresivas están revirtiéndose en los informes financieros en forma de amortizaciones, cancelación de proyectos y costos de reestructuración. Según un cálculo de Reuters, las pérdidas relacionadas ya superan los 70 mil millones de dólares.
Honda se une a la ola de amortizaciones
Honda anunció el jueves que registrará pérdidas de 2.5 billones de yenes, equivalentes a aproximadamente 157 mil millones de dólares, en los próximos años debido a la reestructuración del negocio de vehículos eléctricos. La compañía también prevé que para el año fiscal que finaliza en marzo de 2026, enfrentará una pérdida de hasta 570 mil millones de yenes, en marcado contraste con la ganancia esperada de 550 mil millones de yenes previamente pronosticada. La dirección también indicó que volverá a enfocarse en modelos híbridos.
Las automotrices ajustan colectivamente sus objetivos de vehículos eléctricos puros
Honda no es un caso aislado. Stellantis confirmó en febrero costos por 22.2 mil millones de euros, de los cuales aproximadamente 6.5 mil millones de euros se pagarán en los próximos cuatro años; Ford anunció en diciembre pasado una amortización de 19.5 mil millones de dólares y canceló varios modelos de vehículos eléctricos; General Motors registró en enero de este año 6 mil millones de dólares para retirarse de ciertas inversiones en vehículos eléctricos; mientras que Volkswagen, mediante ajustes en la línea de productos Porsche, retrasó algunos modelos totalmente eléctricos para apoyar modelos híbridos y de motor de combustión interna, con pérdidas relacionadas de unos 5.1 mil millones de euros.
Por qué los 70 mil millones de dólares en costos
La razón principal es que las empresas automotrices tradicionales fueron excesivamente optimistas en su juicio sobre la velocidad de la transformación. El mercado estadounidense no ha brindado suficiente apoyo tanto en términos de política como de consumo, el mercado chino está dominado por marcas locales y guerras de precios, y los consumidores europeos eligen entre diferentes sistemas de energía de manera más dispersa de lo esperado. El resultado es que las capacidades de producción, la cadena de suministro y las inversiones en I+D diseñadas bajo la lógica de un "rápido reemplazo eléctrico puro" comienzan a convertirse en una carga financiera. Esta conclusión se basa en la síntesis de los hechos ya divulgados anteriormente.
Significado para la industria
Esta ronda de amortizaciones no significa el fin de la electrificación, sino más bien un proceso de reequilibrio donde las empresas automotrices pasan de una única dirección a una coexistencia de vehículos eléctricos puros, híbridos y de motor de combustión interna. Para los inversores, la variable más importante ha cambiado de "quién es más agresivo" a "quién puede completar la transformación con menor costo de capital".




