
El banco central de Turquía mantiene el enfoque laxo, pero a un ritmo más lento
El jueves, hora local, el banco central de Turquía anunció la reducción de la tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos hasta el 39.5%, marcando la tercera bajada consecutiva, pero con un descenso notablemente menor que las dos veces anteriores. Esta decisión indica que, en un contexto de creciente presión inflacionaria, la política monetaria entra en una fase de ajuste más cautelosa.
La declaración señala que los indicadores de inflación core repuntaron en septiembre, mostrando que la tendencia de desinflación está siendo limitada. Aunque la demanda de consumo aún mitiga un poco los precios, el banco central reconoce que el proceso de reducción de la inflación se está "desacelerando" y sugiere que el espacio para futuros estímulos será limitado.
Analistas opinan que la reunión envía señales de un cambio de política: el banco central de Turquía ya no busca un alivio rápido, sino que intenta encontrar un equilibrio entre crecimiento económico y estabilidad de precios.
La inflación sigue repuntando, el espacio de política se estrecha
Según datos del Instituto de Estadística de Turquía, el IPC en septiembre subió un 33.29% interanual, notablemente por encima de la expectativa del mercado del 28%, rompiendo una tendencia de 15 meses de caída inflacionaria. El aumento en los precios de la energía y los alimentos fueron los principales impulsores, particularmente en la región de Estambul, donde el incremento anual de los precios alimentarios superó el 40%.
El mercado en general cree que la inflación continuará su tendencia alcista en octubre. Kieran Curtis, jefe de bonos de Aberdeen Asset Management, comentó: “Aunque la reducción de tasas del banco central fue menor, la incertidumbre en la trayectoria de la inflación limitará el ritmo futuro de los estímulos.”
Nicholas Farr, economista de Capital Economics, señaló que la desaceleración en el ritmo de las reducciones refleja la preocupación sobre la posible conclusión del "período de desaceleración inflacionaria". Cree que el banco central se mantendrá cauteloso en los próximos meses, “para evitar que los precios se descontrolen nuevamente”.
Expectativa del mercado: posible nueva reducción de tasas antes de fin de año
A pesar del tono cauteloso del comunicado del banco central, el mercado aún considera que el ciclo de relajación no ha terminado. Los datos del mercado financiero indican que los inversores esperan que Turquía baje nuevamente las tasas antes de fin de año, reduciendo finalmente la tasa de política al 37.5% hacia finales de 2025.
Varias instituciones señalan que el resurgimiento de la inflación no probablemente lleve al banco central a cambiar rápidamente hacia una postura más restrictiva, pero las futuras reducciones de tasas serán más condicionadas. El banco central enfatiza que “la magnitud de cada reducción en las reuniones será evaluada con prudencia según las perspectivas inflacionarias”, y si la trayectoria de los precios se desvía de la meta a mediano plazo, se ajustará oportunamente la política.
Morgan Stanley analiza que la tarea principal del banco central de Turquía en este momento es evitar que la confianza en el mercado financiero se tambalee, manteniendo la laxitud monetaria mientras estabiliza las expectativas en los mercados de divisas y bonos.
Riesgos políticos y de mercado entrelazados
Además de los factores económicos, el riesgo político sigue siendo un contexto importante en las decisiones del banco central. A principios de mes, el incidente de la detención del líder opositor Imamoglu causó una breve agitación en el mercado, con la lira turca cayendo un 0.8% frente al dólar. Los analistas temen que si una sentencia judicial amplía aún más la incertidumbre política, podría debilitar la confianza del mercado en la independencia del banco central.
Mientras tanto, el interés de los inversores internacionales en los bonos a largo plazo de Turquía ha repuntado, aunque aún hay cautela respecto a la transparencia de las políticas. Un informe de Citibank apunta: “Los inversores están esperando señales más claras para confirmar si la coordinación entre política monetaria y fiscal ha sido restaurada.”
El banco central podría entrar en una "etapa de observación"
Agregando varias opiniones, el banco central de Turquía está entrando gradualmente en una fase “orientada por datos”. La futura trayectoria de las tasas dependerá de la evolución de la inflación, los precios mundiales de la energía y la estabilidad política interna.
Economistas coinciden en que si los datos de inflación en octubre y noviembre continúan superando las expectativas, el banco central podría pausar las reducciones de tasas en la próxima reunión para evitar que la depreciación de la moneda agrave el riesgo de inflación importada.
Tras tres reducciones consecutivas de tasas, la política monetaria de Turquía ha entrado en un ciclo de ajustes finos. Cómo lograr un equilibrio entre el crecimiento económico y el control de los precios será el mayor desafío para el banco central en los próximos meses.






