
El viernes pasado, el mercado internacional del oro experimentó una fuerte venta masiva, con el precio del oro al contado cayendo más del 3% en un solo día, devolviendo todas las ganancias de la semana anterior. Detrás de esta caída se encuentra la preocupación por una recesión económica provocada por la rápida escalada de la guerra comercial global, y la presión general a la baja en los mercados financieros que llevó a los inversores a vender oro para obtener liquidez, lo que formó una reacción en cadena de gran volatilidad en el mercado.
Los datos muestran que el oro al contado bajó un 2.6%, cotizando a 3030.66 dólares por onza, con un mínimo intradía de 3016.49 dólares, mientras que en el día anterior había alcanzado un máximo histórico de 3167.57 dólares. Los futuros del oro en EE.UU. también cayeron un 2.3%, a 3049.20 dólares. Sin embargo, desde un punto de vista técnico, el oro al contado aún mantiene temporalmente el nivel de soporte clave de la media móvil de 21 días en 3023 dólares.
En un entorno de mercado volátil, el papel tradicional del oro como un activo refugio ha mostrado un fenómeno de "desajuste" temporal. En momentos en que acciones, bonos, petróleo y otros activos sufren caídas bruscas, el oro, considerado uno de los activos más líquidos, a menudo es de los primeros en ser vendido en las carteras de inversiones para satisfacer las llamadas de margen de otros mercados. Este fenómeno también es consistente con el comportamiento del oro en eventos de alto riesgo pasados.
A pesar de la marcada caída, al observar el rendimiento acumulado del año, el oro aún mantiene una fuerte tendencia alcista. En el contexto de los bancos centrales aumentando sus reservas y con una gran incertidumbre económica y geopolítica mundial, el precio del oro ha subido aproximadamente un 15.6% en lo que va del año, y su valor como activo en las carteras de inversiones sigue siendo apreciado por los inversores globales.
Simultáneamente, los datos de empleo recientemente publicados en EE.UU. superaron las expectativas, lo que llevó al mercado a reevaluar la futura trayectoria de la política monetaria de la Reserva Federal. Los datos sólidos podrían significar que el punto de recorte de tasas se retrasará aún más, lo que en un entorno de altas tasas de interés impone cierta presión a corto plazo sobre el precio del oro, un activo sin rendimiento.
El mercado de la plata tampoco fue inmune, con el precio cayendo un 7.2% a 29.59 dólares por onza, siendo el peor desempeño semanal desde septiembre de 2020. El platino bajó un 3.6%, cerrando a 918.35 dólares, mientras que el paladio descendió un 1.9% a 910.94 dólares, ambos registrando caídas semanales, lo que muestra la presión general en el mercado de metales preciosos.
En resumen, el sentimiento global de aversión al riesgo sigue siendo fuerte, pero los flujos de fondos de refugio están experimentando un desajuste a corto plazo, y los metales preciosos como el oro están pasando por un ajuste brusco liderado por la liquidez. El futuro del mercado dependerá de las directrices políticas, los cambios en los datos macroeconómicos y el desarrollo de la situación comercial, entre otros factores.






