
En el contexto de un deterioro agudo del panorama comercial global, los precios internacionales del petróleo sufrieron un fuerte golpe el pasado viernes, con una caída diaria de más del 7%, marcando el nivel de cierre más bajo desde 2020. El mercado del crudo está bajo presión principalmente por la creciente preocupación sobre una recesión económica global, mientras que la alianza de países productores de petróleo, OPEC+, avanza con un plan de aumento significativo de producción, lo que ha afectado aún más el ánimo del mercado.
Los datos muestran que el precio de los futuros de crudo Brent cayó un 6.5%, cerrando en 65.58 dólares por barril, alcanzando un mínimo de 64.03 dólares durante la sesión; los futuros del crudo estadounidense cayeron un 7.4%, cerrando a 61.99 dólares, con un mínimo intradía de 60.45 dólares. Ambos precios son los más bajos en cuatro años. En términos semanales, el crudo Brent registró su mayor caída semanal en un año y medio, mientras que el crudo estadounidense alcanzó su mayor descenso semanal en dos años.
El desencadenante inmediato de esta caída fue la rápida escalada de la guerra comercial. Tras la decisión del gobierno de Estados Unidos de elevar las barreras arancelarias a niveles históricos, varias importantes economías comerciales expresaron su fuerte intención de represalias, anticipándose serias interrupciones en el flujo comercial global futuro, debilitando así la demanda de crudo.
Además, el mercado de materias primas en general mostró debilidad, con ventas simultáneas en productos como el gas natural, la soja y el oro, reflejando una disminución drástica en la apetencia de riesgo de los inversionistas. Las bolsas globales bajaron notablemente, aumentando la aversión al riesgo, y los operadores redujeron activos de alto riesgo para buscar liquidez.
Paralelamente, la alianza OPEC+ anunció un aumento en la escala de producción planeada para mayo, de 135,000 barriles/día a 411,000 barriles/día, superando las expectativas del mercado. Esta noticia intensificó la preocupación por el desbalance entre oferta y demanda en el mercado del crudo, en un contexto de expectativas de demanda debilitadas, el exceso de oferta deprimió aún más los precios del petróleo.
La Reserva Federal también expresó preocupación por las perspectivas económicas. Aunque aún no ha delineado una estrategia de respuesta clara, altos funcionarios señalaron que en la situación actual la inflación podría aumentar, el crecimiento económico podría ralentizarse y las respuestas políticas dependerán de más datos y desarrollos.
Las instituciones de inversión han revisado en general hacia abajo sus expectativas de precios futuros del petróleo. Algunas han reducido los precios objetivo para diciembre de 2025 del crudo Brent y del estadounidense en 5 dólares, a 66 y 62 dólares respectivamente, reflejando un juicio pesimista sobre el equilibrio entre oferta y demanda a mediano y largo plazo.
En general, el mercado del crudo enfrenta múltiples factores negativos actuando en conjunto, con el aumento de barreras comerciales y la expansión de la oferta creando una doble presión; los sentimientos de los inversionistas son frágiles, y los precios del petróleo pueden continuar con alta volatilidad en el corto plazo. El curso futuro dependerá del grado de ajuste de las políticas macroeconómicas y de si la demanda global puede estabilizarse y recuperarse.






